Se me hizo muy mal el desplante que le hicimos a nuestro padre, casi nunca pasamos tiempo con él, nosotros en nuestras cosas y el en su trabajo, creo que desde que nuestra madre fue, no he visto que mi padre salga, se divierta, puro trabajar.
—¿Puedo pasar, hermana? —escucho a Mateo que estaba en la puerta de mi habitación.
—¡Claro! Pasa. —le contesto. Yo estaba terminando de arreglarme para mi cita con Theo, a final de cuentas si quiero verlo y ya solo faltaba media hora. —Dime, ¿Qué necesita