Steve esperó hasta que Bridgette salió de sus compras para acompañarlos un poco antes de salir para Los Ángeles. Ella lo miró desde que bajó la rampa del estacionamiento y le sonrió aunque todavía tenía en el fondo esa mirada de desconfianza.
—¿Me vas a seguir por toda la ciudad, amor? —le dijo con acento irónico.
—Tendré que hacerlo —le dijo él, sonriendo— Usted está muy solicitada señorita Bridgette.
—Pues prefiero que nadie me solicitara —le dijo un tanto disgustada— ¿Me puedes decir de dond