Los dos sujetos se miraron entre ellos y pusieron cara de circunstancias.
—A nosotros nos contrataron para tener a la señorita vigilada —dijo el que venía conduciendo— Esas eran nuestras órdenes.
—¿Y qué más tenían que hacer? —les preguntó Luc.
—Mas nada, señor —respondió el sujeto rápidamente— Solo teníamos que seguirla para ver si había alguien siguiéndola.
—¿Y quién los contrató? —les preguntó Steve.
—Nosotros tenemos una agencia de detectives privados, señor —dijo el mismo sujeto— A nosotro