—Porque quería impresionarte, quería que me vieras.
—Y lo lograste, ese día noté que eras hermosa —un nuevo golpe de rubor en las mejillas femeninas— Pero hoy me dí cuenta de que eres una mujer muy deseable, fantásticamente hermosa y perfecta.
—Gracias, de verdad haces que se me salgan los colores —dijo sonriendo.
—Lo malo es que me fijé en tí de una manera poco apropiada, tus formas son muy atractivas —dijo él con algo de bochorno.
—¿Te gusté? —le preguntó ella sin poder evitar la picardía.
—P