Lonergan se había quedado dormido mientras leía el libro que le había regalado el doctor Jones, así que cuando el piloto anunció que estaba llegando al aeropuerto internacional de Los Ángeles, le pareció que había pasado poco tiempo después de que habían despegado del aeropuerto de Chicago.
Se desperezó un poco y una solicita sobrecargo se acercó para preguntarle si necesitaba algo. Él con amabilidad le dijo que no y se dispuso a abrochar su cinturón de seguridad mientras el avión se preparaba