Capítulo 41

Luka estaba embobado mirando a Isabella. Ella tenía a Nerea en sus brazos, la sujetaba con tanto cuidado mientras jugaba con una de sus pequeñas manos. Su sonrisa era enorme y hablaba con la pequeña con ternura.

Se imaginó la misma escena, pero con un hijo de ambos. Había pensado bastante en lo mismo desde aquella noche en París. Isabella sería una madre perfecta, de esas que constantemente les dice a sus hijos que los ama.  

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