Capítulo 37
Una carrera contra el tiempo
El silencio en el consultorio del médico era denso. Dominic permanecía rígido en un lado del reluciente escritorio de madera, con los puños apretados en el regazo. Grayson se inclinó hacia adelante, con los codos apoyados en las rodillas, escrutando con la mirada el rostro del hombre de bata blanca en busca de un atisbo de esperanza. El tictac del reloj de pared resonaba con más fuerza a cada segundo, marcando el miedo que los atenazaba a ambos.
El Dr. Keller tosió y miró a los dos hombres con semblante serio.
—Seré directo —comenzó, con un tono clínico pero ligeramente más cercano—. Vivian está grave. Sus riñones han fallado.
Grayson levantó la cabeza de golpe, con los ojos muy abiertos. —¿Qué? ¿Fallaron? —Su voz se quebró.
A Dominic se le hizo un nudo en la garganta. —¿Qué me está diciendo exactamente?
El Dr. Keller se cruzó de brazos. —Necesita un trasplante de riñón de inmediato. Si no lo recibe en los próximos días… —hizo una pausa, eligie