Capítulo 38
La oscuridad exterior
Dominic, solo en el oscuro salón del ático, veía el paisaje urbano brillar a través de los ventanales como un indiferente mar de estrellas. Dentro, sin embargo, no había calor, ni luz; solo el silencio atónito que se había instalado tras la visita al hospital.
Vivian estaba inconsciente. La frase del médico, un presagio de fatalidad, resonaba en su mente: «Tenemos que hablar». La desesperación del hombre aún se reflejaba en sus ojos. Pero no era lo que el médic