Capítulo 57
Peligros en las Sombras
El sol brillaba a través de la ventana del hospital con una suave luz matutina, proyectando tenues líneas doradas sobre las blancas paredes. Vivian se incorporó lentamente, aún frágil, con la mano apoyada en la manta que cubría su delgada figura. El médico se lo había explicado la mañana anterior: se iba. Palabras que había anhelado escuchar, pero que, sin embargo, estaban cargadas de un significado inesperado, pesado y ambiguo.
Dominic permanecía de pie junto a la ventana, su alta figura tensa, con la mirada fija en el patio. Debería haberse sentido aliviado. Tras semanas de cirugías, amenazas y largas noches en sillas de espera, Vivian por fin recibía el alta. Pero su instinto le decía otra cosa. Algo no estaba bien.
La voz de Vivian rompió el silencio. «Dominic... por fin nos vamos a casa». Sus labios se curvaron en una leve sonrisa, aunque sus ojos brillaban con lágrimas.
Se giró, cruzando la habitación a grandes zancadas, y se arrodilló junto