Capítulo Veintidós: Oído
Punto de vista de Liana
El sonido de la pesada puerta principal al cerrarse resonó débilmente por el largo pasillo, seguido del murmullo de los guardias de Dante hablando afuera. Mi corazón latía con fuerza en mi pecho; sabía que Adrian acababa de irse. Me habían dicho que no saliera de la habitación, que no deambulara, que no "alterara la paz". Pero no pude evitarlo. Cada vez que oía su nombre, cada vez que sentía su presencia cerca, la curiosidad me consumía.
Salí de