CAPÍTULO 222
Oculta pero insegura
Por la noche, el hospital siempre se sentía sumido en un silencio denso: luces tenues, pasos silenciosos y el zumbido distante de las máquinas. Pero esa noche, el silencio se sentía diferente. Se sentía peligroso... demasiado intenso para ser reconfortante.
Vivian yacía en la estrecha cama del hospital, con su bebé acurrucado contra su pecho. Su suave respiración rozaba su piel, cálida y frágil. Lo acunó con ternura, temerosa de que incluso los latidos de su co