Capítulo 147
Muros que no derribará
Alcancé a Grayson afuera. El aire fresco me mordía las mejillas y el corazón me latía con fuerza en el pecho. Podía ver la tensión en su postura incluso desde la distancia: las manos apretadas a los costados, la mandíbula apretada, la mirada fija en algo más allá de mí, en un lugar que no me incluía.
"Grayson", llamé, intentando mantener la voz firme aunque me temblaba. "Por favor... escúchame".
No se giró. Ni se inmutó. El silencio entre nosotros era denso, sofocante, casi insoportable.
"No... no me gusta lo que le hiciste a Linda", dije, midiendo cada palabra con cuidado, intentando transmitir la frustración y el dolor que sentía en el pecho. "Es mi amiga, y la avergonzaste. La humillaste".
Finalmente, giró ligeramente la cabeza y sus ojos penetrantes se clavaron en los míos. La ira que irradiaba era casi física, como un calor que podía quemar. Su voz era baja, pero cortaba el aire tranquilo de la tarde con precisión.
—No quiero verte si vienes a