CAPÍTULO 238
Levantándose de la cama
La habitación estaba tenuemente iluminada; las sombras se extendían por las paredes como dedos oscuros. Grayson abrió los ojos de golpe; el mundo a su alrededor daba vueltas violentamente. Un dolor punzante le atravesaba el pecho, un cruel recordatorio del accidente, de la experiencia cercana a la muerte y de los innumerables tubos conectados a su cuerpo. Cada respiración se sentía pesada, cada latido, una lucha. Sin embargo, la voz de Linda, afuera, rompió