CAPÍTULO 239
La Huida Desesperada
El aire en el pasillo del hospital se sentía sofocante, cargado de tensión y pánico. Grayson, aún débil y tembloroso por su esfuerzo por incorporarse, apenas podía levantar la cabeza, pero sus ojos ardían de urgencia. Podía percibir cada movimiento, cada sombra, cada susurro que pudiera amenazar a Vivian y al bebé. El sonido de los gritos furiosos de Linda resonaba por el pasillo, agudo y peligroso, rompiendo la calma que se había establecido.
Dentro de la habi