Capítulo 237
La sombra del peligro
La habitación estaba a oscuras, iluminada únicamente por el tenue resplandor de las luces del pasillo que se filtraban por la pequeña ventana de la puerta. Vivian se acurrucó en un rincón, con el bebé acunado contra su pecho. Podía sentir su pequeño latido a través de la palma de la mano, rápido y errático. Cada pulso resonaba en su propio pecho como una advertencia.
Lo abrazó con fuerza, meciéndolo suavemente, mientras sus lágrimas caían sobre la suave manta