CAPÍTULO 190
La súplica del Padre
Durante varios segundos después de terminar la primera llamada, me quedé sentado en silencio, sin poder pensar con claridad... mirando mi teléfono como si fuera un arma que acababan de usar contra mí.
Mi pecho subía y bajaba en respiraciones irregulares y dolorosas.
Sentía los dedos entumecidos.
Mi pulso no se detenía.
Dominic.
De entre todas las personas.
De entre todos los momentos.
De entre todos los momentos.
¿Por qué ahora?
¿Por qué me llama esta vez, en e