CAPÍTULO 191
La oscuridad se cierne sobre mí
No sé cuánto tiempo estuve allí sentada después de que Dominic terminara la llamada. Quizás minutos… quizás horas. El tiempo ya no tenía sentido. Nada lo tenía. Sentía el pecho demasiado apretado para respirar, las piernas demasiado débiles para mantenerme en pie, y mi mente… mi mente era una tormenta sin rumbo, girando, estrellándose, rompiéndose.
En el momento en que la línea se cortó, el silencio me envolvió.
Pesado. Sofocante. Aplastante.
Entonce