Capítulo 316
La Confesión
La pequeña y estéril habitación olía ligeramente a desinfectante, un aroma frío y clínico que agudizaba cada pensamiento y hacía que cada palabra fuera más pesada. Linda estaba sentada en la silla metálica, con las manos esposadas, en una postura engañosamente relajada.
El zumbido de la luz fluorescente del techo parecía más fuerte de lo habitual, llenando el espacio con una tensión que presionaba contra las paredes, contra el silencio, contra cada latido.
Frente a ell