Capítulo 350
La Carta
La comisaría estaba bañada por una luz fría y estéril, de esas que parecían acentuar la tensión en el ambiente en lugar de suavizarla. Linda estaba sentada tras el cristal reforzado, con una postura engañosamente tranquila.
Su mirada, aguda y calculadora, oscilaba entre el agente uniformado que estaba frente a ella y la habitación contigua. Cada detalle importaba: el zumbido de las luces fluorescentes, el sutil crujido de una silla en la esquina, el silencioso murmullo de