Capítulo 7: La advertencia a mis espaldas
Punto de vista de Vivian
Esa mañana me sentí más ligera. No del todo libre, aún no curada, pero sí más ligera.
Por fin empezaba mi primer día completo de trabajo y, a pesar de las dudas que me rondaban la cabeza, estaba decidida a dar la cara. No porque quisiera demostrar nada a los demás... sino a mí misma.
Me vestí con pulcritud: pantalones negros, una camisa azul bien metida por dentro. Me hice una coleta sencilla y me puse un brillo de labios suave.