Capitulo 82
Entré en la oficina con el ceño fruncido, mi corazón latiendo a mil por hora, sintiendo esa mezcla de rabia, preocupación y miedo que no podía controlar. Liana no estaba en casa, sus cosas habían desaparecido y mi mente giraba sin parar preguntándose dónde podría estar. Llamé a mis guardias, les ordené buscarla por toda la ciudad, por sus lugares habituales… pero no había rastro de ella. Era como si se hubiera desvanecido en el aire.
Fue entonces cuando revisé mi teléfono y vi algo que me hizo frenar en seco: un débito reciente a través de la tarjeta que le había dado a Liana. Mi instinto se activó de inmediato. —Conduce, quiero seguir esto —dije a mi conductor sin siquiera mirar atrás. Cada segundo que pasaba me quemaba como fuego en el pecho; no podía permitir que Liana estuviera sola, vulnerable, o peor aún, atrapada en algún lugar por culpa de Mimi.
El conductor aceleró y seguimos el rastro. La dirección nos llevó a un hotel elegante en el centro, uno de esos lugares q