Expulsada

Capítulo Doce – Expulsada

Punto de vista de Liana

La noche no había terminado, solo había empeorado.

Tras el desastre de la cena, la mansión se sumió en un silencio. De esos que no se sienten en paz... sino pesados, sofocantes. Cada rincón de la casa susurraba mi vergüenza.

Me senté en el suelo de la sala, con las rodillas contra el pecho y la cara hundida en las manos. La mejilla aún me ardía por la bofetada de mi padre. Se me revolvió el estómago; no solo por las náuseas, sino por el miedo.

Miedo a lo que vendría después.

La puerta se cerró de golpe en el piso de arriba, unos pasos atronadores bajando la escalera. La voz de mi padre rompió el silencio como un látigo.

"Empaca tus cosas", dijo.

Levanté la cabeza lentamente. "¿Padre?"

Estaba de pie al pie de la escalera, con la cara roja y las venas marcadas en el cuello. "¡Te dije que empaques tus cosas, Liana!"

Las lágrimas me nublaron la vista. —Por favor, padre, no hagas esto...

—¡No me llames así ahora mismo! —ladró—. ¿Tienes idea
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