Capítulo Once – El Precio de un Secreto
Punto de vista de Liana
El sonido de la mano de mi padre golpeando el rostro de Adrian resonó por el pasillo.
Fue agudo. Fuerte. Humillante.
Me quedé paralizada. Todos lo hicieron.
Adrian no se movió. Su mandíbula se tensó una vez, pero no respondió. Simplemente bajó la mirada un segundo y la volvió a levantar; tranquilo, impasible, con la mejilla ya roja por el impacto.
"¿Cómo te atreves?", ladró mi padre, con la voz cargada de rabia. "¿Cómo voy a dejar