Capítulo Once – El Precio de un Secreto
Punto de vista de Liana
El sonido de la mano de mi padre golpeando el rostro de Adrian resonó por el pasillo.
Fue agudo. Fuerte. Humillante.
Me quedé paralizada. Todos lo hicieron.
Adrian no se movió. Su mandíbula se tensó una vez, pero no respondió. Simplemente bajó la mirada un segundo y la volvió a levantar; tranquilo, impasible, con la mejilla ya roja por el impacto.
"¿Cómo te atreves?", ladró mi padre, con la voz cargada de rabia. "¿Cómo voy a dejar que una persona tan despreciable como tú lo toque? ¡Te olvidas de tu lugar, Adrian! ¡¿Crees que puedes detener a Leo?!"
La voz de Adrian era baja, firme, sin temblores, sin disculpas. "Estoy aquí para proteger a su hija, señor. Es mi trabajo. Nadie puede hacerle daño".
Sus palabras fueron firmes, controladas. Pero algo en la forma en que las dijo me hizo un nudo en la garganta. No sonaba como un guardia defendiendo su trabajo.
Sonaba como un hombre haciendo una promesa.
La ira de mi padre solo a