Capítulo 135
El peso de una verdad a medias
Llegamos a casa. El silencio del coche se cernía sobre nosotros como una pesada cortina. Cada paso, del coche a la puerta, se amplificaba, resonando en mi pecho como el tictac de un reloj en cuenta regresiva para algo que no estaba preparada para afrontar. Me temblaban las manos ligeramente mientras forcejeaba con las llaves, y la presencia de Grayson detrás de mí me resultaba reconfortante y sofocante a la vez.
En cuanto entramos, dejé mi bolso junto