Capítulo 185
El Fin de la Inocencia
El estacionamiento estaba extrañamente silencioso cuando llegué, un silencio que se sentía pesado, demasiado pesado, como si algo me presionara el pecho con manos invisibles. El cielo de la mañana estaba gris, frío, sin vida. Coincidía con todo lo que sentía en mi interior.
Apagué el motor, pero me quedé allí sentado un buen rato, agarrando el volante con tanta fuerza que me dolían los dedos. Tenía los nudillos pálidos. Mi respiración era irregular.
Durante t