Capítulo 77
El cambio en la sombra
El viaje a casa después de salir de la comisaría se me hizo eterno, más largo que cualquier otro trayecto que hubiera hecho en meses. La ciudad pasaba ante mis ojos como siluetas borrosas: farolas, tráfico, gente difuminada; pero dentro del coche solo reinaba el silencio. Un silencio denso. Dominic conducía con una mano en el volante y la otra sujetando la mía con fuerza, casi protectoramente, como si soltarme me hiciera caer en las grietas de todo lo que acababa de suceder.
Eché la cabeza hacia atrás, intentando respirar con normalidad, pero cada bocanada de aire me costaba respirar. El pecho aún me resonaba con los ecos de todo lo que había visto: Grayson en esa celda, pálido y destrozado, la desesperación en sus ojos, el orgullo hecho añicos que antes lucía con orgullo. Cerré los ojos un instante, y sentí un temblor recorrer mis brazos.
—Vivian —la voz grave de Dominic rompió el silencio—. Estás temblando.
No me había dado cuenta hasta entonces. M