—Emma, ¿estás bien?
La voz de Mateo le llegó lejana, como si estuvieran en extremos opuestos de una habitación enorme y no a unos pocos metros dentro de la oficina de Presidencia.
Desde el momento en que él le había dicho que vendería sus acciones de Hartley Group, Emma no había logrado salir del estado de shock.
Se negaba a creerlo.
Una parte de ella quería pensar que se trataba de una b