Alfreda reflexionó un ratito y asintió.
Ella siempre había sido una figura fría y eficiente, una mujer fuerte que había ascendido paso a paso. Había sacrificado mucho para llegar a su posición y no podía permitirse flaquear. Así que, reprimió sus emociones y mantuvo su compostura.
—Por cierto, hace unos días Juan, el señor López, me envió unos perfumes como regalo. No tengo ninguna relación personal con él, no entiendo qué pretende —comentó Alfreda con seriedad.
Lorena se sorprendió aún más. ¿No