—¡Oh, ahora entiendo por qué me resultaba tan familiar! Lorena, te ves más hermosa cada año…
—¡Exacto! Lorena, la última vez que te vimos ya eras preciosa, y ahora, aún más. Para el compromiso, ¡tendremos que darte un gran regalo!
Domenico casi rodó los ojos, pero se contuvo y se volvió hacia su hijo.
—Lleva a la señorita Suárez a comer algo, vayan a divertirse.
—Claro, padre.
Urso tomó la mano de Lorena y la guio lejos del grupo. Una vez fuera de la vista, Lorena no pudo contener la risa.
—¡Ja