Le lanzó una mirada de advertencia, pero él no la vio, concentrado en Urso.
—Algunos disfrutan creando encuentros fortuitos para impresionar a las chicas, haciéndolas creer en el destino. ¿No es así?
Urso bajó la mirada, reconociendo la hostilidad en las palabras de Juan, y respondió con una sonrisa tranquila, sin decir nada.
Lorena, ya harta de la situación, se acercó, manteniendo una fachada de calma aunque por dentro hervía de ira.
—Fui yo quien se encontró con él. ¿Estás insinuando algo, Ju