Flavia estaba enfadada con ella porque ella había tomado cartas en el asunto y casi había arruinado sus planes.
Ella siempre esperaba a que Lorena y Urso se casaran a toda prisa.
Flavia respiró hondo y le dijo a Domenico con cara fría: —Lorena estaba en estado de shock, tenemos que compensarla.
—En cuanto a Sara, Urso, ¡haz lo que te parezca!
Era raro que Urso y ella estuvieran de acuerdo.
Domenico la miró con tranquilidad.
Dudaba en el pecho, pero no mostraba signo alguno de ello.
A Urso no le