Urso le soltó suavemente la mano a Lorena para no avergonzarla.
Lorena frunció los labios, sin darse cuenta de ese detalle, y sonrió a Urso.
—Gracias.
Urso sonrió, una sonrisa poderosa.
—Eres muy valiente, hace un momento ahí abajo, ¡no te asustaron los disparos e intentaste salir!
Lorena hizo una pausa, un poco avergonzada.
—Ese sonido es similar al de los petardos, no pensé tanto...
Así que no pensó en el miedo en absoluto.
El pacífico país la había protegido demasiado bien.
La sonrisa de Urso