No importaba cuán peligroso, lo afrontaría con valentía.
Pero ahora tenía la sensación de estar metiéndose en un callejón sin salida.
La oscuridad del camino que había recorrido a sus espaldas le había desdibujado la dirección.
Pero había un poco de luz delante de ella que la atraía.
Parecía la zanahoria que colgaba de la cabeza del burro.
No pudo evitar seguir caminando.
Debido al cambio de residencia, Elena se había vivido con ella.
Estaba comiendo en el salón cuando oyó que un coche se detení