Cuando los criados de abajo vieron esto, fingieron no verlo.
Solo cuando iba a bajar las escaleras, pisó de golpe y, con un giro de tobillo, cayó al suelo.
Los ojos se le llenaron de lágrimas por el dolor.
Flavia había sido complaciente durante media vida, pensando que ninguna mujer tenía más éxito que ella.
De una cantante en un bar, a la señora Nieves de una poderosa familia, su éxito de forjadora no podía repetirse.
Pero esta caída le dejó clara que todo el éxito era su imaginación.
Ella no e