Ella le había dado mucho, y Domenico también le había pagado lo que debería haber pagado.
Aunque vivía en la casa Nieves, Domenico nunca la había reconocido como la señora Nieves.
Algunas personas lo malinterpretaban, pero a él le daba pereza aclararlo.
Mientras Flavia tuviera clara su identidad, no le importaba lo que hiciera con la identidad.
Pero por el momento, parecía haberse desubicado.
El rostro de Domenico era frío y sombrío, y un grueso escalofrío envolvía todo su ser.
—Si te parece inj