Omar la vio marcharse antes de apretar los dientes, darse la vuelta y entrar en el salón de Urso y encontrar la caja fuerte...
Lorena entró en el ascensor con los ojos enrojecidos.
El ascensor subió.
Llegó a la puerta.
Ni siquiera había salido cuando vio a decenas de mercenarios vestidos de verde militar cargando cosas con aire frío y severo. Algo iba a pasar.
Urso decía algo a sus hombres.
Estaba de pie en medio de semejante grupo de gente, con aspecto un poco fuera de lugar.
Debería haber esta