Urso se dio la vuelta y se dirigió a su despacho.
Omar exhaló un nervioso suspiro de alivio.
«Solo hice esto contra mi amigo, ¡así que con suerte me entendería!»
La transacción fue en mitad de la noche.
Por la noche, mar estaba oscuro.
El lugar de la transacción fue en un muelle del puerto.
Este muelle pertenecía al reino desatendido y abandonado hace mucho tiempo.
Era donde a los hombres del mar les gustaba atracar cuando desembarcaron, sin hacer ruido, sin que nadie se diera cuenta.
Nadie sabí