Llevaban tanto tiempo juntos.
Urso quería preguntar a Lorena cómo podía decir palabras tan gélidas.
Lorena miró a Urso y lo lamentó en sus corazones.
«¡Es mi culpa por ser demasiado directa!»
Se rio y tosió.
Cuando levantó la vista, vio a Susana de pie no muy lejos, mirándola con una mirada provocadora e indignada.
¡La mirada que no veía la hora de matarla de mil tajos!
Lorena tensó su sonrisa y su rostro se hundió en un frío escalofrío.
Siempre deseaba aplastar el cerebro de Susana.
En un princ