El repentino cambio de actitud de Domenico hizo que todo el salón se mostrara cauteloso y temeroso de hablar.
Su aura era irresistible, con una contundencia que no se podía rechazar, haciendo que los corazones de la gente se estremecieran y entraran en pánico, ¡como si pudieran correr un gran peligro al segundo siguiente!
El rostro de Flavia se puso ligeramente blanco y sus labios temblaron.
—Yo... ¡estoy haciendo esto por la familia Nieves!
Un atisbo de fría hostilidad cruzó las frías y duras c