Domenico se puso completamente en la piel de un futuro suegro, generoso y a la vez severo.
«Realmente se parece tanto a Lucía.»
Tal vez ésta era la oportunidad del Dios para compensar sus remordimientos.
Lorena estaba con los ojos muy abiertos y muy ansiosa por explicar su relación con Urso.
—Sr. Nieves, en serio, ¡no me gusta Urso! —dijo sinceramente.
La voz de Doménico se volvió fría y solemne: —Tienes que pensar antes de decirlo. ¡La seguridad de la persona a la que Urso va a salvar está en t