Lorena se encogió de hombros con impaciencia, con su habitual languidez y a la vez regia indiferencia:
—¿Quién eres tú para pedirme que te dé el respeto?
En cuanto abrió la boca, cabreó al hombre.
—¿Quién te crees que eres? ¿Has dejado a la familia López y sigues fingiendo ser noble?
—Te lo estoy diciendo, ¡vas a beber esta bebida o no lo harás!
Lucio Rojas hacía tiempo que había oído decir a su primo Luis que esta mujer haría cualquier cosa por dinero.
Ahora que la familia López no la quiso, ¿q