El negocio de Polo era como un iceberg en la superficie del mar.
El pico expuesto era limpio y abierto, claro y puro.
Pero debajo de esta noble pureza había una montaña sangrienta que nunca veía la luz del día, una enorme montaña enclavada en el fondo del mar, un imperio negro que nadie más podía ver.
Si alguien vio los icebergs, se alejaba.
Pero alguien que intentara explorarlo y adentrarse en él solo conseguiría hacerse pedazos, sin que le quedaran huesos.
Miguel era el tipo que intentaba expl