Lorena había podido sentir su amor y su corazón; era comedido e introspectivo, a la vez que profundo e intenso.
¿Pero ahora? Solo sentía peligro y extrañeza.
Era lo contrario de lo que solía ser.
Pero era, por el contrario, el Polo que ella conocía.
Polo la miró en silencio, con las emociones agitándose en su corazón, pero su voz seguía siendo ligera y profunda.
—Lorena, crees más en Juan ¿no? ¿Crees que de verdad no sé que estás vigilándome con el móvil?
La cara de Lorena se puso blanca al inst