Fiona llamó a una criada para que limpiara.
Lorena sonrió y caminó detrás de José, dándole un apretón en el hombro, —Papá, no te enfades. No nos importa la idea de los demás.
Adriana suspiró aliviada, —Así es, somos familia, ¿qué hay que enfadarse? Lorena, queda luego con Igino, ¡va a quererlo!
José estaba a punto de levantarse e insultar cuando Lorena lo aplastó.
—Sé lo que estás pensando. Codicias mi condición de directora del Grupo Suárez, ¿verdad? Permíteme ser sincera, tu hijo ni siquie