Juan ya había estado en el piso de Lorena, así que esta vez no se limitaría a dejarla abajo y marcharse.
La siguió escaleras arriba y observó los alrededores con la intención de comprar un piso aquí también.
Así le sería más fácil verla.
Lorena fue a dar de comer a Rico nada más entrar por la puerta. Rico estaba exultante.
Juan lo miraba de reojo y arrugaba la nariz mientras se alejaba.
Ya había tomado varias veces pastillas antialérgicas por culpa del perro.
Lorena fue a su habitación a c