Dijo Juan, mirando a Lorena con ojos tiernos, —Ven, necesito hablar contigo.
Apartó el brazo de Lorena, temiendo que fuera caprichosa y volviera a ignorarle.
Lorena no forcejeó, «De todas formas cumplí mi propósito, con ignorarlo durante tanto tiempo era suficiente. Parece que estoy siendo melodramática si sigo ignorándole.»
Elena miró a Julia y a María y se marchó riendo.
A Julia le ardió la cara como si la hubieran abofeteado.
Se apresuró a mirar a María, que también estaba de mal humor.