Se esforzó por recordar el pasado, pero no pudo recordar nada.
Lorena dormía tranquilamente en sus brazos, con la piel blanca, los labios rojos y el ceño ligeramente fruncido, como si hubiera tenido una pesadilla.
Colocó con cuidado a Lorena en la cama.
El cachorro que tenía en brazos asomó la cabeza y tembló mientras miraba a Juan, lamiendo de vez en cuando la palma de la mano de Lorena con la lengua.
Parecía intentar despertar a Lorena para sacarla de aquí.
Juan arrugó la nariz ante el ca