«¿Cómo puede Juan ser tan desvergonzado?»
Eulogio estaba a punto de volverse loco.
Pero era cierto que no podía hacer nada que infringiera la ley.
No por su imagen de personaje público, sino por el bien del Grupo Gómez.
No quería que su familia lo matara a golpes.
Antes de que pudiera reaccionar, Juan le tiró del coche y se subió él mismo.
Juan pisó el acelerador y se marchó enseguida.
Rafael acababa de llegar al bar después de recibir a un cliente cuando vio a Juan marcharse.
Por un mom