La bienvenida era lo suficientemente grandiosa como para mostrar lo mucho que Rosa valoraba y respetaba a Lorena.
En cuanto Rosa vio a Lorena, la saludó con una sonrisa: —Lorena, llevo mucho tiempo pidiéndole que te traiga a una reunión y se ha mostrado tan reacio a hacerlo que estoy tentada de tomar la iniciativa a buscarte.
Lorena vio a Rosa y pensó que era despampanante. Tenía el encanto de una belleza clásica, un rostro español estándar, aparentaba más o menos la misma edad que Fiona y est