Bella lo detuvo, —¡Para! Justo puedes llevarte a Estela a un lugar. Acaba de decir que tenía algo urgente.
Bella le hizo un guiño a Estela, ésta comprendió de inmediato y se acercó alegremente.
Juan miró su reloj, —¡Que se la lleve el chófer!
Estela habló inmediatamente: —Señorito López, puedes dejarme en la entrada del Grupo López.
María le siguió y se acercó corriendo: —¡Hermano, yo también voy allí, llévame también!
Juan le dirigió una mirada inexpresiva: —Bueno.
Estela miró a María agradecid